Así lo refleja CEOE, en su informe con la actualización de las previsiones económicas del FMI, del pasado 19 de julio, en el que revisa la contracción prevista para la economía española en 2012, desde un -1,9% hasta un -1,5%. Aunque estima que el PIB registre un descenso del -0,6% en 2013, frente al aumento previsto en primavera de 0,1%.
El FMI destaca también las turbulencias financieras de los últimos meses, debido a las inquietudes sobre la situación del sistema financiero español y sus posibles incidencias presupuestarias. En este sentido, considera que las medidas puestas en marcha para estabilizar el sistema bancario español aún no logran restablecer la confianza del mercado. Asimismo, el FMI describe las medidas aprobadas por el Gobierno el 13 de julio, señalando que contribuirán a alcanzar los objetivos presupuestarios.
Riesgos para el crecimiento
A nivel global, el FMI señala que el principal riesgo para el crecimiento de los países europeos y de la economía mundial se encuentra en la resolución de la crisis de deuda de la zona euro. Por tanto, el agravamiento o la mejora del entorno europeo serán clave para el futuro de la economía española.
CEOE también pone de relieve que la hoja de ruta propuesta por el FMI para solucionar la crisis europea, con pasos claros y concretos hacia una unión fiscal y bancaria, apoyada por reformas estructurales y una consolidación fiscal coincide con la postura defendida por la organización empresarial.
En concreto, el FMI reclama:
- Un compromiso creíble hacia una unión monetaria robusta y completa, estableciendo un mecanismo europeo de garantía de depósitos y un mecanismo de resolución bancaria de respaldo común.
- La puesta en marcha de reformas estructurales que estimulen el crecimiento económico y reduzcan los desequilibrios comerciales dentro de la zona euro.
- La aplicación de planes de consolidación fiscal en los países de la zona euro, centrando la atención en los objetivos fiscales estructurales.
- El suministro de liquidez a los bancos en condiciones generosas, así como la reactivación del programa de compra de deuda pública o nuevas operaciones de financiación a largo plazo por parte del BCE. |